O la demostración viviente de que el humor puede alcanzar la categoría de arte. Son imprescindibles sus obras cumbre en el cine como "La vida de Brian", "El sentido de la vida" y "Los caballeros de la mesa cuadrada", además de los célebres sketches del "Monty Python flying circus". Lo cierto es que sus grandes escenas cómicas, salvo las idas de olla que metía Terry Gilliam, me parecen dignas de figurar en un museo.
De todos ellos, mis favoritos eran Michael Palin (glorioso como emperador Poncio Pilatos en "La vida de Brian") y el "coronel" Graham Chapman (el desconcertado Brian en la misma película). He de reconocer que el más famoso de ellos, John Cleese me irrita y Gilliam me parece mejor como director de fantasía que como humorista.
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"A la minoría, siempre"